Efectos en el cerebro por ver pornografía

octubre 8, 2018

A finales de los años ochenta, se cree que sólo había tres tipos de personas que utilizaban Internet: funcionarios, académicos y personas que buscaban pornografía. Presumiblemente, tampoco eran mutuamente excluyentes. Es a los estudiantes a quienes tenemos que culpar, o agradecer. Desde el principio, la “Internet” -entonces una plataforma rudimentaria arraigada en los sistemas de tablones de anuncios y en el protocolo de transferencia de archivos- fue aprovechada en los campus universitarios de todo Estados Unidos tanto para fines de investigación como para compartir imágenes explícitas y con derechos de autor de la industria pornográfica. Donde había demanda, la oferta seguía y crecía.

Durante los años siguientes, los sitios de sexo comenzaron a ser pioneros en cada desarrollo tecnológico entrante, adoptando texto y visuales antes que muchos otros sectores, innovando en el intercambio de archivos y ganando grandes cantidades de dinero. En 1995, cuando el empresario estadounidense Gary Kremen (es decir, Kremen como’Werder Bremen’, no Kremen como’semen’) registró sex.com, la industria ya era una fuerza dominante.

La situación actual del porno

Hoy en día, se cree que el sector de la pornografía en línea tiene un valor aproximado de 15.000 millones de dólares, y llega a más personas y a los jóvenes cada año, gracias a https://drpornogratis.xxx/xnxx/. En 2016, el informe analítico de un solo sitio web, Pornhub, reveló que sus vídeos fueron vistos 92.000 millones de veces el año pasado, por 64 millones de visitantes diarios. Funciona a 12.5 videos para cada persona en el planeta, y si tratas de verlos todos consecutivamente – no lo hagas – estarías ocupado durante 524,641 años.

Es un informe muy completo y fascinante. En el ranking de los términos de búsqueda más populares del sitio,’lesbiana’ una vez más conquistó todo, mientras que’madrastra’ ganó el segundo puesto de’MILF’ y’adolescente’ por primera vez.

Mientras tanto, un año más, los usuarios de pornografía en Filipinas pasaban la mayor parte del tiempo por visita, registrando un promedio de 12 minutos y 45 segundos. En el Reino Unido, donde’british chav’ es el noveno término de búsqueda más popular y las solicitudes de la palabra’giantess’ aumentaron en 354pc durante esos 12 meses, nos quedamos por sólo 9 minutos 40. Es un esfuerzo mediocre: mejor que los franceses, peor que los australianos.

Hoy comienza la Semana de la Salud Sexual en el Reino Unido, con un enfoque específico en el papel de la pornografía en la sociedad del siglo XXI. Así que, con la facilidad de acceso casi garantizada, y el apetito aparentemente incesante, ¿qué efecto está teniendo la pornografía en el cerebro de los usuarios? Es innegable que el consumo excesivo puede tener consecuencias claras, especialmente para aquellos que ya están inclinados hacia el comportamiento sexual compulsivo. En 2014, un estudio de la Universidad de Cambridge descubrió que la pornografía desencadena la actividad cerebral en los adictos al sexo de la misma manera que las drogas desencadenan a los adictos a las drogas.

Cómo gestionar el porno en el día a día

“Los comportamientos compulsivos, incluyendo ver pornografía en exceso, comer en exceso y apostar, son cada vez más comunes. Este estudio nos lleva un paso más allá para descubrir por qué seguimos repitiendo comportamientos que sabemos que son potencialmente dañinos para nosotros“, dijo el Dr. John Williams, Jefe de Neurociencia y Salud Mental del Wellcome Trust, que financió la investigación. “Ya sea que estemos abordando la adicción al sexo, el abuso de sustancias o los trastornos alimentarios, saber cómo y cuándo intervenir para romper el ciclo es una meta importante”.

Aunque no fue suficiente declarar la pornografía inherentemente adictiva, el mismo estudio estableció una correlación entre la actividad cerebral y la edad. Cuanto más joven sea el usuario, mayor será la respuesta neuronal a la pornografía, potencialmente a largo plazo. El año pasado, se encontró que 53 pc de niños de 11-16 años han visto material explícito en línea en algún momento.

Disfrutar menos del sexo en la vida real es quizás la consecuencia más conocida del consumo excesivo de pornografía, y un problema bien entendido en el siglo XXI. En la década de 1980, los manifestantes anti-porno siempre argumentaron que convertiría a los hombres en plagas monstruosas. En todo caso, parece que ha hecho lo contrario; no es raro oír hablar de hombres jóvenes tan acostumbrados a ver porno de cualquier tipo, cuando lo desean, que el trabajo de tener sexo real es visto como innecesario.

#Cine